martes, 13 de noviembre de 2012

El coronel no tiene quien le escriba

La espera dura desde hace quince años, durante los cuales el coronel no ha dejado de ir a contemplar todos los viernes la llegada de la lancha que trae el correo y la distribución del mismo, llevándose cada vez una decepción.

En el transcurso del último año, desde que su hijo Agustín murió acribillado a balazos mientras repartía propaganda clandestina, el coronel y su esposa, enferma de asma, se han visto obligados a vender los pocos objetos de valor que tenían para poder subsistir. Subsistir ellos y el gallo, animal de pelea, herencia de su hijo, por cuya culpa éste murió, según afirma la madre, pues fue en la gallera donde lo mataron.
Pero para las peleas, en las que esperan poder ganar mucho dinero, aún falta tiempo, y la situación es cada día más angustiosa. Enterado el coronel de que por la venta del animal puede obtener hasta novecientos pesos, decide venderlo. Pero cuando lo ve actuar en los entrenamientos siente que no puede desprenderse de él y renuncia a su venta.
Ante las protestas de su mujer, que alega la posibilidad de que el gallo sea vencido y no ganen un peso, y ante la pregunta de ella: "Dime, qué comemos", el coronel responde: "Mierda", palabra con la que termina el relato. La narración, muy corta (no llega a las cien páginas de letra grande) tiene un argumento muy sencillo. Lo que confiere calidad a la obra es la descripción de su tipos: el coronel, su esposa, el médico, don Sabas (el hombre más rico del pueblo). También el ambiente, mitad real, mitad fantástico, que impregna toda la obra de García. Márquez, le confiere una atmósfera de sutil poesía.


Pues yo creo que es un libro que relata muy bien temas de la vida muy importantes como el amor, soledad... Este libro te hace ver la realidad de estos temas y refleja lo mal que lo pueden pasar unas personas sin tener nada que llevarse a la boca. Pero aún así no me ha acabado de gustar, y menos la manera de acabar.

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